No tenía trabajo, familia ni hogar.
Mendigaba por la tarde, se llevaba mal con todos y vivía en la entrada de un
local de tapicería abandonado. Tan grande era su fama de ermitaño que se había
ganado un lugar privilegiado en las historias con las que los vecinos del
barrio asustaban a algunos niños desobedientes.
Su final no fue más triste que el
resto de su vida: más de treinta años de locura y vicios se apagaron con el
frío extremo de una noche de julio. La brisa del invierno porteño lo llevó del
viejo local a una fosa común, sin nombre. Todos lo recordaron como “el loco
Guille”.
sábado, 8 de octubre de 2016
viernes, 7 de octubre de 2016
Cambiá la cara
Poneme otra cara, amor. No me mires
así. Observame con compasión, tratá de comprenderme y encontrar algo positivo
en mí. Estoy seguro que, si lo intentás, lo vas a lograr, porque siempre
tuviste esa capacidad inigualable de hallar algo bueno en la desgracia más
absoluta. Por vos, por mí, por todos, cambiá la cara. Quiero ver ese rostro
feliz que te dominaba cuando te conocí, ese semblante que todas envidiaron.
Ponete alegre, amor. Sé que me vas a comprender. No lo busqué, no lo planeé. No
te quise matar.
Amores y odios líquidos
Cuando trabajaba en la fábrica de
bebidas allá por 2012, operaba a diario un montacargas y tenía la tarea de
acomodar los packs de agua mineral. La consideraba la tarea menos tediosa de
todas en la planta.
Una tarde en que me quedé para hacer horas extra, estaba manejando el vehículo para llevar un lote bastante grande hasta una de las góndolas y no vi en qué momento el dueño del lugar se puso del otro lado. Se me descontroló el sampi y volteé una de las repisas de hierro, que mató al jefe e hirió a dos encargados. Por suerte, a las botellas no les pasó nada.
Una tarde en que me quedé para hacer horas extra, estaba manejando el vehículo para llevar un lote bastante grande hasta una de las góndolas y no vi en qué momento el dueño del lugar se puso del otro lado. Se me descontroló el sampi y volteé una de las repisas de hierro, que mató al jefe e hirió a dos encargados. Por suerte, a las botellas no les pasó nada.
Entrevista: Alejandro Graue

El doblaje no es solamente
mexicano. Y si bien el avance de esta industria en Argentina es de conocimiento
de muchas personas, también existen otras que lo ignoran.
Alejandro Graue es uno de
los mayores exponentes de este rubro en la actualidad y es el responsable de
darle voz a personajes como Dipper Pines de la serie animada Gravity Falls,
Austin Moon de Austin & Ally, Jason Cross en High School Musical 1, 2 y 3,
entre muchos otros. Ostenta una personalidad extrovertida que lo convierte en
un artista multifacético.
Si alguien tiene dudas sobre si en nuestro país se doblan buenos
productos, que lea de principio a fin esta entrevista.
El angioma
La vocación de Franco siempre había
sido difusa: no sabía si le gustaban más los números o los mapas; no se hallaba
en el uso de ningún tipo de maquinaria o materiales; se consideraba malo para
todos los deportes y el arte y la lectura tampoco eran su fuerte.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)